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Mis obras de arte son, entre otras cosas, un canto o poema a la vida, un homenaje o ritual a la mujer, porque soy un pintor que con el despertar de cada aurora saluda y agradece a la exigencia con el debido respeto y las imágenes de mi pincel hechizado.
Hace veintisiete años sufrí un accidente en los Estados Unidos, Miami, Florida, que me dejó al borde de la muerte. Como secuelas de aquel accidente perdí la visión en el ojo derecho y una mínima visión en el ojo izquierdo, por lo cual me veo obligado a utilizar varias lupas para
plasmar el detalle cuidadoso en mis lienzos o telas sin que el espectador sospeche la carencia
de mi sentido visual.
Mi estilo o escuela es el cubismo realista, y pinto bajo la influencia de Cézanne. Sin embargo,
en mis colecciones podrán encontrar ciertos trazos de surrealismo y simbolismo. Muy pocas
veces trabajo la obra seriada, pues pienso que fatiga la visión del espectador. A cambio, me
manifiesto mediante el uso de matices ocres que, si se observan en serie, describirán un
camino pictórico que el espectador disfrutará. Para plasmar mis obras, utilizo la música de jazz
de Norteamérica interpretada por Frank Sinatra, Tony Bennett, Nancy Wilson, George Benson
y Miles Davis, entre otros.
Mi musa o estrella, que todos los artistas tenemos y que sólo Dios sabe por qué, se activa
misteriosamente. Acto seguido, con la lupa en una mano y el pincel en la otra mano, entre el
ensueño de la música de jazz y el misterio de mi musa navego entre la luz y el color, y las
formas parecen entregarles la propuesta, la copia casi instantánea del espejo bruñido de
nosotros mismos.
¿Por qué firmo mis obras o cuadros con el pseudónimo de Scorpio? Nací un 15 de noviembre
de 1942 y bajo el signo zodiacal de Escorpión, en Barranquilla, Colombia. En 1960 viajé a los
Estados Unidos en busca de nuevos horizontes. Fijé mi residencia permanente en Miami,
Florida, donde viví por más de treinta y seis años. Fueron años duros, difíciles y muy sufridos.
Sin embargo, sí pude disfrutar del sueño americano.
Como una mera ironía de la vida, el signo de Escorpión tiene como Virgen a la Madre Dolorosa.
Su símbolo, el escorpión y la paloma, su palabra, “yo deseo”. En 1980, cuando los galenos que
me atendieron no me daban esperanza alguna para volver a pintar, yo supe cumplir con ese “yo deseo”, convirtiendo mis obras en momentos, romances e historias de un mismo viaje
donde los espíritus colectivos envueltos en cuerpos de mujer, que nos miran para que
miremos dentro de ellas la profunda estela del abrazo a la hora solemne y encantadora del
amor humano…
Una incapacidad física no es suficiente para contrarrestar la fuerza, la tenacidad que impulsa a un ser humano a transmitir su talento, sus cualidades y limitaciones. Para aquel mortal que un día trazó una meta y no la ve llegar, ni la siente ni la palpa, no desmayes, solamente esfuérzate y sé muy valiente. Aunque tarde un poco, espérala, que sin duda vendrá, no tardará… |